¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA LA LIBERTAD!
Me pregunto: ¿cómo puedo comenzar este escrito semanal? ¿Desde dónde lo inicio? ¿Hacia dónde os llevo, mis queridos lectores? Hoy es domingo, son las diecinueve y cuarenta y ocho de un día triste y difuso, ¿un día más tal vez? Yo diría que no. Me acabo de levantar, me he estirado, aún a sabiendas de que es de mala educación tal costumbre. Mas no os sorprendáis, que no me despierto de una siesta, aunque sí de un sueño. Anteayer viajé con mi querida esposa a tierras de Burgos, tierras pre-sorianas, ante-segovianas, tierras frías y puras por su aire y sus costumbres tan arraigadas. Salimos de día, alrededor de las diecinueve y treinta, llegamos de noche, hacia las doce y media. Y me diréis, ¡a mí que me importa! Y yo os diré… Esperad, esperad, que esto no es más que el preámbulo de un mensaje encriptado.
Cuando llegamos a Hontoria del Pinar, que así se llama este pueblo burgalés, sentí el olor inconfundible a pino, a aire limpio, a verde, a tierra húmeda… Ese perfume imposible en el olfato estancado de los urbanitas como yo. Mi rinitis desapareció, respiré, respiré profundamente y me dejé llevar por el aroma de mi tierra castellana. San Leonardo, Navaleno, Hontoria, tierra de pinares y de tradiciones centenarias como la de “El Mayo”. Curioso nombre tan sencillo como directo. Tal tradición consiste en pingar un pino de aproximadamente 20 metros de altura en la plaza del pueblo el día uno de mayo. Ello lo llevan a cabo los mozos del pueblo (jóvenes solteros y menores de 35 años) que durante ese día salen en grupo a los espesos bosques de la zona en busca de un gran árbol. Una vez elegido éste, se procede a su tala, su desramado y posterior transporte en un carro tirado por bueyes hasta el pueblo. ¿Y por qué empiezo mi historia con esto? Pues, por divulgarlo o por abriros boca sencillamente.
¡Qué hermosa es la ruta desde Castellón hasta Castilla la Vieja pasando por Teruel, Guadalajara y Soria! Qué distinta de la Autovía del Mediterráneo del viaje fugaz. Qué recuerdos me evocan esas carreteras estrechas entre campos verdes, atravesando pueblos de piedra silenciosos, subiendo un horizonte tras otro en forma de cambios de rasante. Un tractor a lo lejos, una perdiz que se aleja, un zorro que cruza delante, el aire limpio, el silencio, mi motor como única especie que sobra. Para mí la España sencilla es la España más bella, la más olvidada, la más auténtica, la que me permite llenar mis pulmones, limpiar mi mente, sentirme bien por ser de donde soy, olvidar a los nacionalistas y a los insensatos, olvidar mi papel de hormiga en un mundo de humanos que consumimos mientras nos consumimos. Qué oxigenado he vuelto, qué limpio, qué feliz.
España es más que una costa al norte, al este o al sur, no lo olvidemos. España es tan sencilla que resulta encantadora. Algunos la quieren complicar, y lo consiguen. Hacen que nos perdamos por las orillas, que nos dediquemos a destruir, a separar. Nos roban mientras nos prometen, nos pretenden discriminar con la escusa del idioma, no escuchan, no sienten más que rencor, más que vergüenza, más que rabia heredada de unos padres vacíos que nunca salieron de su pueblo, de su ciudad, de su casa. Hoy, el día en que se nos fue Calvo Sotelo, hoy, quiero reivindicar la sencillez y la palabra, el encuentro, la sensatez, la poesía visual, el sueño. Algunos intentan romper España, nos engañan, y lo hacen a hurtadillas, sin presentación pública, sin referendos. Algunos en Cataluña han aprobado un Estatuto de Autonomía que declara en el preámbulo de sus artículos: “el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación”. Otros se frotan las manos ante la bobería solemne, legítima, sí, pero bobería al cabo, de un presidente del Gobierno que nos ha engañado desde el primer día, que ha salido impune del engaño, que lo sigue haciendo bajo el apoyo de un frente mediático perfectamente organizado y que sabe muy bien utilizar medidas populistas para distraer la atención de sus estrepitosos fracasos y mentiras.
Ayer pude ver un ratito, no demasiado, por cuestión de salud, el programa “LA NORIA”, de Telecinco. Ese show político populista desde el que se aplauden como mítines de tres al cuarto a invitados de distinto calibre moral. Ayer entrevistaron a Julio Anguita, un “jubilado” que amenaza con volver. Aplaudieron la defensa de una “tercera república”, “atacaron” la figura del Rey, se rieron de nosotros a través de Federico Jiménez Losantos (no me avergüenzo de decir que le escucho, que suelo estar de acuerdo con él, aunque me tachen de manipulado y de facha, allá ellos), al que insultan sábado sí, sábado también.
España está en crisis, el PP también, Zapatero se mueve a sus anchas. ¡Amigos salid al campo, viajad por Castilla y coged aire! ¡Oxigenaos! ¡Llegan tiempos difíciles! ¡Mas tenemos la razón! ¡Tenemos la conciencia limpia! ¡Somos demócratas de espíritu tranquilo, aunque radicales en la defensa de los derechos y la libertad!
Esto no es un mitin, es mi palabra, palabra de un joven que no se resigna a perder los derechos por los que lucharon mis padres, por los que murieron mis abuelos.
¡Viva España! ¡Viva la libertad!
Paco Bono - pacobono@hijosdelalibertad.com
Cuando llegamos a Hontoria del Pinar, que así se llama este pueblo burgalés, sentí el olor inconfundible a pino, a aire limpio, a verde, a tierra húmeda… Ese perfume imposible en el olfato estancado de los urbanitas como yo. Mi rinitis desapareció, respiré, respiré profundamente y me dejé llevar por el aroma de mi tierra castellana. San Leonardo, Navaleno, Hontoria, tierra de pinares y de tradiciones centenarias como la de “El Mayo”. Curioso nombre tan sencillo como directo. Tal tradición consiste en pingar un pino de aproximadamente 20 metros de altura en la plaza del pueblo el día uno de mayo. Ello lo llevan a cabo los mozos del pueblo (jóvenes solteros y menores de 35 años) que durante ese día salen en grupo a los espesos bosques de la zona en busca de un gran árbol. Una vez elegido éste, se procede a su tala, su desramado y posterior transporte en un carro tirado por bueyes hasta el pueblo. ¿Y por qué empiezo mi historia con esto? Pues, por divulgarlo o por abriros boca sencillamente.
¡Qué hermosa es la ruta desde Castellón hasta Castilla la Vieja pasando por Teruel, Guadalajara y Soria! Qué distinta de la Autovía del Mediterráneo del viaje fugaz. Qué recuerdos me evocan esas carreteras estrechas entre campos verdes, atravesando pueblos de piedra silenciosos, subiendo un horizonte tras otro en forma de cambios de rasante. Un tractor a lo lejos, una perdiz que se aleja, un zorro que cruza delante, el aire limpio, el silencio, mi motor como única especie que sobra. Para mí la España sencilla es la España más bella, la más olvidada, la más auténtica, la que me permite llenar mis pulmones, limpiar mi mente, sentirme bien por ser de donde soy, olvidar a los nacionalistas y a los insensatos, olvidar mi papel de hormiga en un mundo de humanos que consumimos mientras nos consumimos. Qué oxigenado he vuelto, qué limpio, qué feliz.
España es más que una costa al norte, al este o al sur, no lo olvidemos. España es tan sencilla que resulta encantadora. Algunos la quieren complicar, y lo consiguen. Hacen que nos perdamos por las orillas, que nos dediquemos a destruir, a separar. Nos roban mientras nos prometen, nos pretenden discriminar con la escusa del idioma, no escuchan, no sienten más que rencor, más que vergüenza, más que rabia heredada de unos padres vacíos que nunca salieron de su pueblo, de su ciudad, de su casa. Hoy, el día en que se nos fue Calvo Sotelo, hoy, quiero reivindicar la sencillez y la palabra, el encuentro, la sensatez, la poesía visual, el sueño. Algunos intentan romper España, nos engañan, y lo hacen a hurtadillas, sin presentación pública, sin referendos. Algunos en Cataluña han aprobado un Estatuto de Autonomía que declara en el preámbulo de sus artículos: “el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación”. Otros se frotan las manos ante la bobería solemne, legítima, sí, pero bobería al cabo, de un presidente del Gobierno que nos ha engañado desde el primer día, que ha salido impune del engaño, que lo sigue haciendo bajo el apoyo de un frente mediático perfectamente organizado y que sabe muy bien utilizar medidas populistas para distraer la atención de sus estrepitosos fracasos y mentiras.
Ayer pude ver un ratito, no demasiado, por cuestión de salud, el programa “LA NORIA”, de Telecinco. Ese show político populista desde el que se aplauden como mítines de tres al cuarto a invitados de distinto calibre moral. Ayer entrevistaron a Julio Anguita, un “jubilado” que amenaza con volver. Aplaudieron la defensa de una “tercera república”, “atacaron” la figura del Rey, se rieron de nosotros a través de Federico Jiménez Losantos (no me avergüenzo de decir que le escucho, que suelo estar de acuerdo con él, aunque me tachen de manipulado y de facha, allá ellos), al que insultan sábado sí, sábado también.
España está en crisis, el PP también, Zapatero se mueve a sus anchas. ¡Amigos salid al campo, viajad por Castilla y coged aire! ¡Oxigenaos! ¡Llegan tiempos difíciles! ¡Mas tenemos la razón! ¡Tenemos la conciencia limpia! ¡Somos demócratas de espíritu tranquilo, aunque radicales en la defensa de los derechos y la libertad!
Esto no es un mitin, es mi palabra, palabra de un joven que no se resigna a perder los derechos por los que lucharon mis padres, por los que murieron mis abuelos.
¡Viva España! ¡Viva la libertad!
Paco Bono - pacobono@hijosdelalibertad.com
Tags: españa, libertad, castilla, mayo, democracia, burgos, segovia.

