¿POR QUÉ SOMOS LOS HIJOS DE LA LIBERTAD?
Esta carta va dirigida a los que dudáis, a los que no nos creéis, a los que os preguntáis si este nuevo espacio es necesario, si es novedoso, si vale la pena, si es objetivo, si es libre. Vuestras conjeturas son razonables, hay tantos espacios que abogan por la libertad y no la ejercen, hay tanta contaminación mediática y tanta opinión pro manipulación, hay tantos intereses ocultos en esta sociedad indescriptible. Pero yo os quiero convencer, ahora que todavía tengo tiempo, o, al menos, deseo haceros dudar . ¿Sois capaces de darnos vuestro voto de confianza? Yo os estoy entregando el mío al lanzarme cada día con mis humildes palabras de pie de calle y al atreverme a intentar sugestionaros con esta carta imposible. La primera pregunta para llegar al meollo del asunto unos párrafos más abajo (no querréis que os lo desvele todo enseguida ¿eh?) es la que sigue: ¿Por qué somos los hijos de la libertad? Y muchos diréis, yo lo pensaría así, porque vivimos en democracia. He ahí que es cierto, mas no es ese el sentido de dicho nombre, que nace de la reflexión que provocan los 30, sí los treinta, mis treinta, los treinta años de nuestra más que maltratada, pero hermosa Constitución. Yo, Paco Bono, en mi caso, nací en 1978, año de la aprobación de la mencionada Carta Magna, por ello me considero un hijo de la libertad. ¿Acaso los que nacieron antes no lo son? Me diréis. Pues sí, pero ellos están influidos por dicha experiencia, por ser nativos preconstitucionales. A mis treinta tengo ganas de apoyar la llamada rebelión cívica, el salto generacional, el cambio de mentalidad e ideas. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que anhelo el superar el “yo estuve allí”. ¿Acaso los que no estuvimos no tenemos nada que decir? Si hay algo fundamental en nuestra condición de nueva generación y algo de lo que tenemos que estar orgullosos es que tenemos las manos limpias. Ni blancas, ni rojas, ni negras, ni azules, limpias como el jaspe, porque no estuvimos allí, ni nunca hemos querido estarlo. Yo he heredado de mis padres, ejemplos de santidad, perdonen el calificativo, no desea ser irreverente en absoluto, la imparcialidad en la educación. Es decir, me educaron en valores como el respeto, la honestidad, la cordialidad, la paciencia, la humanidad, la caridad, la piedad, la naturalidad…, pero me dejaron elegir mi camino y me apoyaron y enseñaron siempre. De ellos aprendí que no sólo hay que movilizar a la juventud, hay que confiar en ella, hay que entregarle el testigo para que aporte sus manos limpias a un mundo repleto de manos curtidas. Hijos de la libertad es esa reivindicación, la de los jóvenes que no guardan rencor, la de los jóvenes que no tienen miedo, la de los jóvenes inquietos, innovadores, forjadores, que creen que una sociedad mejor es posible, que rechazan la exclusión, la violencia y la manipulación como acción política y mediática. Hijos de la libertad es una raza, una forma de vivir y de sentirse más allá de nuestro propio contexto laboral o familiar. ¡No queremos que nos califiquen! ¡Queremos que nos escuchen! ¡Queremos luchar por una España más justa y equitativa! Nuestra herramienta es la palabra, la cultura, el arte por el arte… Nuestro ejercicio la libertad y nuestra bandera el respeto.
Bienvenidos a este humilde pero ambicioso proyecto que acaba de nacer…
Sr. Bono - srbono@hijosdelalibertad.com
Bienvenidos a este humilde pero ambicioso proyecto que acaba de nacer…
Sr. Bono - srbono@hijosdelalibertad.com
Tags: pelegrín, hijos, libertad, opinión, política, españa, democracia

